Alguna clase de amigo

Desde la primera noche supo que la esposa ganaría, ellas tienen anzuelos y, en cualquier caso, se siente francamente mal: una oleada de náuseas rompe contra ella y se retira arrastrando consigo todas sus preocupaciones. Va al lavabo, se arrodilla en las baldosas y contempla el quieto óvalo de agua en la taza, como si eso fuese a hacer algo. Al fin y al cabo no cree que vaya a vomitar, pero se queda ahí porque le complace, su brazo desnudo descansando en el frío borde de porcelana, y se acostumbra a la amenaza en su estómago, que no se disuelve, que se queda con ella y así, en su estado de debilidad, llega a parecerle que esa cosa que le causa náuseas es alguna clase de amigo.
Corre, Conejo, John Updike.

4 comentarios:

marmota dijo...

Me gusta mucho lo que pone en la contraportada del libro.

"Parece ya muy antigua la leyenda del hombre que sale un día de casa a buscar tabaco y decide no volver. No obstante, se remonta tan solo a 1960, año en que, gracias a John Updike, el mundo conoció al inefable Harry "Conejo" Angstrom, cuyas peripecias empiezan a contarse en esta novela".

Dani dijo...

No habeis pensado crear la etiqueta "Vómito"? XD

marmota dijo...

Te juro que lo pensé! :D

Dani dijo...

Lo sabía!

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