Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive sólo una.Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin.
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La Guardia de la Noche
“—Escuchad mis palabras, sed testigos de mi juramento ... La noche se avecina, ahora empieza mi guardia. No terminará hasta el día de mi muerte. No tomaré esposa, no poseeré tierras, no engendraré hijos. No llevaré corona, no alcanzaré la gloria. Viviré y moriré en mi puesto. Soy la espada en la oscuridad. Soy el vigilante del Muro. Soy el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, el cuerno que despierta a los durmientes, el escudo que defiende los reinos de los hombres. Entrego mi vida y mi honor a la Guardia de la Noche, durante esta noche y todas las que estén por venir.”Canción de Cielo y Fuego, George R.R. Martin.
Jaula de grillos
Aquel hotel estaba lleno de maníacos sexuales. Yo era problamente la persona más normal de todo el edificio, lo que les dará una idea aproximada de la jaula de grillos que era aquelloEl guardián entre el centeno, J. D. Salinger.
Vicky se quedó
Él la escucha obediente. Angela le dice que el imperialismo es un arma utilizada por los blancos ricos para pagar a los obreros negros menos por su trabajo, y es entonces cuando él aprovecha la oportunidad para hablarle de la encargada negra, Vicky, que lleva treinta años trabajando en Newark Maid, una mujer diminuta dotada de un ingenio impresionante, vigor y honestidad, con dos hijos, graduados por Rutgers de Newark, Donny y Blaine, y ahora los dos en la facultad de medicina. Le cuenta que sólo Vicky permaneció con él en el edificio las veinticuatro horas del día, durante los disturbios de 1967. Por la radio advertían desde la alcaldía que todo el mundo abandonara la ciudad de inmediato, pero él se había quedado, porque pensaba que tal vez al estar allí podría proteger al edificio de los vándalos y también por la misma razón que lleva a la gente a quedarse cuando golpea un huracán, porque no pueden dejar a sus espaldas las cosas que aman. Más o menos por ese motivo, Vicky se quedó.Pastoral americana, Philip Roth.
Alguna clase de amigo
Desde la primera noche supo que la esposa ganaría, ellas tienen anzuelos y, en cualquier caso, se siente francamente mal: una oleada de náuseas rompe contra ella y se retira arrastrando consigo todas sus preocupaciones. Va al lavabo, se arrodilla en las baldosas y contempla el quieto óvalo de agua en la taza, como si eso fuese a hacer algo. Al fin y al cabo no cree que vaya a vomitar, pero se queda ahí porque le complace, su brazo desnudo descansando en el frío borde de porcelana, y se acostumbra a la amenaza en su estómago, que no se disuelve, que se queda con ella y así, en su estado de debilidad, llega a parecerle que esa cosa que le causa náuseas es alguna clase de amigo.Corre, Conejo, John Updike.
El que ha de preocuparse por todo
Solo tenía hambre, papá. Se va a morir.
Se morirá igualmente.
Está muy asustado.
El hombre se puso en cuclillas y le miró. Yo también estoy asustado, dijo. ¿Entiendes? Muy asustado.
El chico no replicó. Se quedó sentado con la cabeza gacha, sollozando.
Tú no eres el que ha de preocuparse por todo.
El chico dijo algo pero no pudo entenderlo. ¿Qué?, dijo.
Levantó la cara húmeda y tiznada. Sí que lo soy, dijo.
La carretera, Cormac McCarthy.
El don del lenguaje
Hay dos clases de animales en este mundo: los que poseen el don del lenguaje y los que no lo poseen. Los animales que poseen el don del lenguaje se dividen, a su vez, en dos tipos: los que hablan y los que escuchan. La mayor parte de estos últimos la constituyen los perros.
Firmin. Rata.
Firmin: aventuras de una alimaña urbana. Sam Savage
Esto es comedia
Ella piensa: "Le estoy diciendo quién soy. Le interesa saber quién soy". Eso es cierto, pero siento curiosidad por su manera de ser porque quiero follármela. No necesito todo este gran interés por Kafka y Velázquez. Mientras converso así con ella, me pregunto cuánto más voy a tener que aguantar. ¿Tres horas? ¿Cuatro? ¿Llegaré a ocho horas? Cuando llevamos veinte minutos cubiertos con el velo, me pregunto ya: ¿Qué tiene esto que ver con sus tetas, su piel y su porte? El arte francés del coqueteo no me interesa, al contrario que el impulso salvaje. No, esto no es seducción. Esto es comedia. Es la comedia de crear un enlace que no es tal, que no puede competir con el enlace creado sin artificio por la lujuria.
El animal moribundo, Philip Roth
Nací dos veces
Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día sin niebla tóxica de Detroit, en enero de 1960; y chico después, en una sala de urgencias cerca de Petoskey, Michigan, en agosto de 1974.
[...]
En mi partida de nacimiento, mi nombre figura como Calíope Helen Stephanides. En mi último carné de conducir (de la República federal de Alemania), mi nombre de pila es simplemente Cal. He sido guardameta de hockey sobre hierba, miembro durante mucho tiempo de la Fundación para Salvar al Manatí, esporádico asistente a la misa ortodoxa griega y, durante la mayor parte de mi vida adulta, funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Estados Unidos. Como Tiresias, primero fui una cosa y luego otra. Fui ridiculizado por mis compañeros de clase, convertido en conejillo de Indias por los médicos, palpado por especialistas y calibrado por Don Dinero. Una pelirroja de Grosse Pointe se enamoró de mí, sin saber lo que era (También le gusté a su hermano.) Un carro blindado me condujo a una batalla urbana; una piscina me convirtió en mito; abandoné mi cuerpo para tomar posesión de otros: y todo esto ocurrió antes de que cumpliera dieciséis años.
Middlesex. Jeffrey Eugenides
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