Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive sólo una.Canción de Hielo y Fuego, George R.R. Martin.
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La Guardia de la Noche
“—Escuchad mis palabras, sed testigos de mi juramento ... La noche se avecina, ahora empieza mi guardia. No terminará hasta el día de mi muerte. No tomaré esposa, no poseeré tierras, no engendraré hijos. No llevaré corona, no alcanzaré la gloria. Viviré y moriré en mi puesto. Soy la espada en la oscuridad. Soy el vigilante del Muro. Soy el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, el cuerno que despierta a los durmientes, el escudo que defiende los reinos de los hombres. Entrego mi vida y mi honor a la Guardia de la Noche, durante esta noche y todas las que estén por venir.”Canción de Cielo y Fuego, George R.R. Martin.
Perdidamente enamorados
La mayoría de los empleados del periódico hace años que trabajan allí. Se han casado contando con os ingresos que éste les proporciona, han tomado hipotcas gracias a este lugar, han creado familias sabiendo que el dinero financiaría la vida de sus hijos. Si este lugar se hunde, están arruinados. Durante todos estos años han vilipendiado al diario, pero ahora que amenaza con despedirlos, vuelven a estar perdidamente enamorados de él.Los imperfeccionistas, Tom Rachman.
-¿Estamos todos? -pregunta Oliver.
Durante un minuto, habla de forma improvisada, después se pone nervioso y coge una copia del informe confidencial sobre el periódico del consejo de administración de Ott. Mientras examina las páginas, va lanzando miradas suplicantes en dirección a Kathleen. Ésta aparta la vista. Él se aclara la garganta y encuentra por fin un pasaje relevante. Lo lee en voz alta, y añade:
-Esto es lo que ha decidido el consejo. -Se aclara nuevamente la garganta-. Lo siento mucho.
Los delfines
Es un hecho importante y conocido que las cosas no siempre son lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas -la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera-, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.
Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams.
Cuando le haces daño a alguien
El dios de las pequeñas cosas, Arundhati Roy.—¿Sabes lo que pasa cuando le haces daño a alguien? —dijo Ammu—. Cuando le haces daño a alguien, empieza a quererte menos.
Vicky se quedó
Él la escucha obediente. Angela le dice que el imperialismo es un arma utilizada por los blancos ricos para pagar a los obreros negros menos por su trabajo, y es entonces cuando él aprovecha la oportunidad para hablarle de la encargada negra, Vicky, que lleva treinta años trabajando en Newark Maid, una mujer diminuta dotada de un ingenio impresionante, vigor y honestidad, con dos hijos, graduados por Rutgers de Newark, Donny y Blaine, y ahora los dos en la facultad de medicina. Le cuenta que sólo Vicky permaneció con él en el edificio las veinticuatro horas del día, durante los disturbios de 1967. Por la radio advertían desde la alcaldía que todo el mundo abandonara la ciudad de inmediato, pero él se había quedado, porque pensaba que tal vez al estar allí podría proteger al edificio de los vándalos y también por la misma razón que lleva a la gente a quedarse cuando golpea un huracán, porque no pueden dejar a sus espaldas las cosas que aman. Más o menos por ese motivo, Vicky se quedó.Pastoral americana, Philip Roth.
Alguna clase de amigo
Desde la primera noche supo que la esposa ganaría, ellas tienen anzuelos y, en cualquier caso, se siente francamente mal: una oleada de náuseas rompe contra ella y se retira arrastrando consigo todas sus preocupaciones. Va al lavabo, se arrodilla en las baldosas y contempla el quieto óvalo de agua en la taza, como si eso fuese a hacer algo. Al fin y al cabo no cree que vaya a vomitar, pero se queda ahí porque le complace, su brazo desnudo descansando en el frío borde de porcelana, y se acostumbra a la amenaza en su estómago, que no se disuelve, que se queda con ella y así, en su estado de debilidad, llega a parecerle que esa cosa que le causa náuseas es alguna clase de amigo.Corre, Conejo, John Updike.
El que ha de preocuparse por todo
Solo tenía hambre, papá. Se va a morir.
Se morirá igualmente.
Está muy asustado.
El hombre se puso en cuclillas y le miró. Yo también estoy asustado, dijo. ¿Entiendes? Muy asustado.
El chico no replicó. Se quedó sentado con la cabeza gacha, sollozando.
Tú no eres el que ha de preocuparse por todo.
El chico dijo algo pero no pudo entenderlo. ¿Qué?, dijo.
Levantó la cara húmeda y tiznada. Sí que lo soy, dijo.
La carretera, Cormac McCarthy.
El don del lenguaje
Hay dos clases de animales en este mundo: los que poseen el don del lenguaje y los que no lo poseen. Los animales que poseen el don del lenguaje se dividen, a su vez, en dos tipos: los que hablan y los que escuchan. La mayor parte de estos últimos la constituyen los perros.
Firmin. Rata.
Firmin: aventuras de una alimaña urbana. Sam Savage
Deber y culpa
-Espere usted -dijo cortesmente Gustavo-, la noción del deber ciertamente que no la conozco, no la conozco ya. En otro tiempo me dió mucho que hacer por razón de mi oficio; yo era profesor de Teología. Además fui soldado y estuve en la guerra. Lo que me parecía que era el deber y lo que me fue ordenado en toda ocasión por las autoridades y los superiores, todo ello no era bueno en verdad; hubiera preferido hacer siempre lo contrario. Pero aun cuando no conozca ya el concepto del deber, conozco, sin embargo, el de la culpa; acaso son los dos la misma cosa. Por haberme traído al mundo una madre, ya soy culpable,ya estoy condenado, a matar, a pagar impuestos para armamentos. Y ahora, en ese momento, la culpa de vivir me ha llevado otra vez, como antaño en la guerra, a tener que matar. Y en esta ocasión no mato con repugnancia, me he rendido a la culpa, no tengo nada en contra de que este mundo sobrecargado y necio salte en pedazos; yo ayudo con gusto, y con gusto sucumbo yo mismo a la vez.El lobo estepario. Hermann Hesse.
Esto es comedia
Ella piensa: "Le estoy diciendo quién soy. Le interesa saber quién soy". Eso es cierto, pero siento curiosidad por su manera de ser porque quiero follármela. No necesito todo este gran interés por Kafka y Velázquez. Mientras converso así con ella, me pregunto cuánto más voy a tener que aguantar. ¿Tres horas? ¿Cuatro? ¿Llegaré a ocho horas? Cuando llevamos veinte minutos cubiertos con el velo, me pregunto ya: ¿Qué tiene esto que ver con sus tetas, su piel y su porte? El arte francés del coqueteo no me interesa, al contrario que el impulso salvaje. No, esto no es seducción. Esto es comedia. Es la comedia de crear un enlace que no es tal, que no puede competir con el enlace creado sin artificio por la lujuria.
El animal moribundo, Philip Roth
Dios no es un caballero
- Ese concepto del tránsito -Ayala sonrió, encantado de prolongar la conversación con el maestro de esgrima- tiene un sospechoso tufillo católico, ya sabe. La buena muerte como puerta de la salvación eterna.
- Si se espera la salvación, o lo que sea, la cosa ya no tiene mucho mérito... Yo me refería al último combate en el umbral de una oscuridad eterna, sin más testigo que uno mismo.
- Se olvida usted de Dios.
- No me interesa. Dios tolera lo intolerable, es irresponsable e inconsecuente. No es un caballero.
El maestro de esgrima. Arturo Pérez-Reverte.
Nací dos veces
Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día sin niebla tóxica de Detroit, en enero de 1960; y chico después, en una sala de urgencias cerca de Petoskey, Michigan, en agosto de 1974.
[...]
En mi partida de nacimiento, mi nombre figura como Calíope Helen Stephanides. En mi último carné de conducir (de la República federal de Alemania), mi nombre de pila es simplemente Cal. He sido guardameta de hockey sobre hierba, miembro durante mucho tiempo de la Fundación para Salvar al Manatí, esporádico asistente a la misa ortodoxa griega y, durante la mayor parte de mi vida adulta, funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Estados Unidos. Como Tiresias, primero fui una cosa y luego otra. Fui ridiculizado por mis compañeros de clase, convertido en conejillo de Indias por los médicos, palpado por especialistas y calibrado por Don Dinero. Una pelirroja de Grosse Pointe se enamoró de mí, sin saber lo que era (También le gusté a su hermano.) Un carro blindado me condujo a una batalla urbana; una piscina me convirtió en mito; abandoné mi cuerpo para tomar posesión de otros: y todo esto ocurrió antes de que cumpliera dieciséis años.
Middlesex. Jeffrey Eugenides
La guerra
...Un morisco se acercó al grupo de cristianos con una cabeza clavada en una pica y bailó acercándola a sus rostros. Al fin, los gritos fueron tornándose en cánticos que festejaban el salvaje fin de los cristianos. "Moriré por Cristo". Hernando fijó la mirada en el cadáver destrozado de Gonzalico: su cuerpo era uno más de los que se amontonaban junto a la iglesia en un inmenso charco de sangre. [...] Algunos monfíes andaban por encima de los cadáveres en busca de moribundos a los que rematar; la mayoría reía y charlaba. Alguien hizo sonar una dulzaina, y hombres y mujeres empezaron a danzar.
[...]
Esa noche murieron más de mil mujeres con sus hijos en la plaza de la iglesia de Juviles. Aquellas que permanecían refugiadas en el interior del templo se salvaron al cerrar las puertas, pero la plaza apareció sembrada de cadáveres de indefensas mujeres y niños asesinados. Junto a algunos soldados muertos por sus compañeros en la confusión, sólo se encontró el cadáver de un morisco, que alguien reconoció como un vecino de Cádiar. El marqués de Mondéjar inició una investigación por el amotinamiento y ejecutó a tres soldados que, al amparo de la oscuridad, habían intentado forzar a una mujer, originando sus gritos y con ellos el desconcierto que desencadenó la matanza.
La mano de Fátima. Ildefonso Falcones
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