En el nombre de la cordura, debéis iros a casa. El invierno se acerca, nadie alimenta a los animales que confian en nosotros, los ancianos se mueren de frío, las mujeres están de luto, el país se corroe. Combatid a Nuggam, porque ya no es nada, nada más que el eco venenoso de toda vuestra ignorancia y mezquindad y estupidez maliciosa. Encontrad a un dios más digno de seguir. ¡Y dejadme... en... paz! ¡Todas esas oraciones, todas esas súplicas... a mí! ¡Demasiadas manos unidas, que podrían responder con mayor beneficio a las oraciones mediante el esfuerzo y la decisión!Regimiento Monstruoso, Terry Pratchett.
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Tantas manos unidas
Qué Judas!
Yo pensaba en Judas Iscariote, de quien un ingenioso autor dice que traicionó a Jesús precisamente porque creía ilimitadamente en él: estaba impaciente por ver el milagro con el que Jesús pondría en evidencia ante todos los judíos su poder divino; por eso lo entregó, para provocarlo y hacerlo actuar de una vez: lo traicionó porque deseaba acelerar su triunfo.El Libro De Los Amores Ridículos, Milan Kundera
Deber y culpa
-Espere usted -dijo cortesmente Gustavo-, la noción del deber ciertamente que no la conozco, no la conozco ya. En otro tiempo me dió mucho que hacer por razón de mi oficio; yo era profesor de Teología. Además fui soldado y estuve en la guerra. Lo que me parecía que era el deber y lo que me fue ordenado en toda ocasión por las autoridades y los superiores, todo ello no era bueno en verdad; hubiera preferido hacer siempre lo contrario. Pero aun cuando no conozca ya el concepto del deber, conozco, sin embargo, el de la culpa; acaso son los dos la misma cosa. Por haberme traído al mundo una madre, ya soy culpable,ya estoy condenado, a matar, a pagar impuestos para armamentos. Y ahora, en ese momento, la culpa de vivir me ha llevado otra vez, como antaño en la guerra, a tener que matar. Y en esta ocasión no mato con repugnancia, me he rendido a la culpa, no tengo nada en contra de que este mundo sobrecargado y necio salte en pedazos; yo ayudo con gusto, y con gusto sucumbo yo mismo a la vez.El lobo estepario. Hermann Hesse.
Dios no es un caballero
- Ese concepto del tránsito -Ayala sonrió, encantado de prolongar la conversación con el maestro de esgrima- tiene un sospechoso tufillo católico, ya sabe. La buena muerte como puerta de la salvación eterna.
- Si se espera la salvación, o lo que sea, la cosa ya no tiene mucho mérito... Yo me refería al último combate en el umbral de una oscuridad eterna, sin más testigo que uno mismo.
- Se olvida usted de Dios.
- No me interesa. Dios tolera lo intolerable, es irresponsable e inconsecuente. No es un caballero.
El maestro de esgrima. Arturo Pérez-Reverte.
La guerra
...Un morisco se acercó al grupo de cristianos con una cabeza clavada en una pica y bailó acercándola a sus rostros. Al fin, los gritos fueron tornándose en cánticos que festejaban el salvaje fin de los cristianos. "Moriré por Cristo". Hernando fijó la mirada en el cadáver destrozado de Gonzalico: su cuerpo era uno más de los que se amontonaban junto a la iglesia en un inmenso charco de sangre. [...] Algunos monfíes andaban por encima de los cadáveres en busca de moribundos a los que rematar; la mayoría reía y charlaba. Alguien hizo sonar una dulzaina, y hombres y mujeres empezaron a danzar.
[...]
Esa noche murieron más de mil mujeres con sus hijos en la plaza de la iglesia de Juviles. Aquellas que permanecían refugiadas en el interior del templo se salvaron al cerrar las puertas, pero la plaza apareció sembrada de cadáveres de indefensas mujeres y niños asesinados. Junto a algunos soldados muertos por sus compañeros en la confusión, sólo se encontró el cadáver de un morisco, que alguien reconoció como un vecino de Cádiar. El marqués de Mondéjar inició una investigación por el amotinamiento y ejecutó a tres soldados que, al amparo de la oscuridad, habían intentado forzar a una mujer, originando sus gritos y con ellos el desconcierto que desencadenó la matanza.
La mano de Fátima. Ildefonso Falcones
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