Perdidamente enamorados

1 comentarios

La mayoría de los empleados del periódico hace años que trabajan allí. Se han casado contando con os ingresos que éste les proporciona, han tomado hipotcas gracias a este lugar, han creado familias sabiendo que el dinero financiaría la vida de sus hijos. Si este lugar se hunde, están arruinados. Durante todos estos años han vilipendiado al diario, pero ahora que amenaza con despedirlos, vuelven a estar perdidamente enamorados de él.
-¿Estamos todos? -pregunta Oliver.
Durante un minuto, habla de forma improvisada, después se pone nervioso y coge una copia del informe confidencial sobre el periódico del consejo de administración de Ott. Mientras examina las páginas, va lanzando miradas suplicantes en dirección a Kathleen. Ésta aparta la vista. Él se aclara la garganta y encuentra por fin un pasaje relevante. Lo lee en voz alta, y añade:
-Esto es lo que ha decidido el consejo. -Se aclara nuevamente la garganta-. Lo siento mucho.
Los imperfeccionistas, Tom Rachman.

Los delfines

1 comentarios


Es un hecho importante y conocido que las cosas no siempre son lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas -la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera-, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.

Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams.

Música, absurdidad y pureza

0 comentarios

En otro aspecto, sucede lo mismo con la música. Si hay un arte privado de enseñanza es ése. Está demasiado próximo a las matemáticas para no haber tomado algo de su gratuidad. Ese juego del espíritu consigo mismo según leyes convenidas y medidas se despliga en el espacio sonoro que es el nuestro y por encima del cual las vibraciones se encuentran, no obstante, en un universo inhumano. No existe sensación más pura.
El mito de Sísifo, Albert Camus.