La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos se conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales.El inmortal, Borges.
Mortalidad vs Inmortalidad
Un vómito es sólo un vómito
Una señora con un pequinés en brazos se le acerca mientras ella está colgando el teléfono, doblada hacia un costado. A sus pies, un vómito de color blanco, color galleta, salpica un poco sus zapatos. [...] La señora la mira con desprecio.El día que me vaya no se lo diré a nadie, Kiko Amat.
- ¿No te da vergüenza? Qué asco. ¡Puercos, que sois unos puercos!
Octavia gira la cabeza y se siente muy mal. Las mejillas le arden y la frente se le hiela. «Ahora no, por favor», dicen sus ojos.
- ¡Qué asco! ¡No tenéis vergüenza! ¡Esto es horroroso! [...] - prosigue. Continúa refiriéndose a ella en plural, como si fueran muchos.
Octavia la mira, empalidenciendo.
- ¿Horroroso? - Es lo único que puede decir -. Esto no es horroso, señora. Horroroso es otra cosa. Usted se confunde - Su voz suena a papel de lija sobre madera.
La señora la mira con extrañeza [...].
- Horroroso es otra cosa - continua Octavia, los ojos llorosos fijos en la señora-. ¿Sabe usted que cuando un niño nace muerto, después de cesáreas y fórceps y meses de embarazo, sabe usted que cuando nace muerto hay que ir a registrarlo? Al haber nacido consta como ciudadano, así que al cabo de unos días hay que ir al Registro Civil y darlo de alta como difunto. La madre, que acaba de perderlo, tiene que darle nombre y apellidos. Eso es horroroso, señora. Esto es sólo un vómito.
Qué Judas!
Yo pensaba en Judas Iscariote, de quien un ingenioso autor dice que traicionó a Jesús precisamente porque creía ilimitadamente en él: estaba impaciente por ver el milagro con el que Jesús pondría en evidencia ante todos los judíos su poder divino; por eso lo entregó, para provocarlo y hacerlo actuar de una vez: lo traicionó porque deseaba acelerar su triunfo.El Libro De Los Amores Ridículos, Milan Kundera
La valentía
La carretera, Cormac McCarthy.Te ha dolido, ¿verdad?, dijo el chico.Sí.¿Eres muy valiente?Regular.¿Qué es lo más valiente que has hecho?Escupió en la carretera una flema sanguinolenta. Levantarme esta mañana, dijo.¿En serio?No. No me hagas caso. Vamos, en marcha.
No te apresures
Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.El señor de los anillos, J.R.R. Tolkien.
A toro pasado
El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido.El Libro De Los Amores Ridículos, Milan Kundera.
El torturador
Capitán: “ Si usted muere sin nombrar un solo dato, para mí es la derrota total, la vergüenza total. Si en cambio dice algo, habrá también algo que me justifique. Ya mi crueldad no será gratuita, puesto que cumple su objetivo. Es sólo eso lo que le pido, lo que le suplico...”Pedro y el capitán, Mario Benedetti.
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