«En la juventud —se dijo— rezamos por el triunfo de nuestras ansias; llega una edad en que sólo se reza por la paz de nuestros muertos. Aquéllas disminuyen y éstos aumentan. Eso es, al fin, toda la vida y todas las vidas».El bosque animado, Wenceslao Fernández Flórez.
¿Por qué rezas tú?
A vueltas con los bipolares
(Va ser) la naturalesa exigent de les meves aspiracions, més que no pas el caràcter degradant de les meves culpes, que em va fer tal com era,i que, amb una trinxera més fonda que la de la majoria dels homes, va dividir en mi aquelles parcel·les del bé i del mal que separen i constitueixen la naturalesa dual de l'home.El cas misteriós del Dr. Jekyll i Mr. Hyde, Robert Louis Stevenson.
[...]
Però, malgrat la meva fonda dualitat, no era pas hipòcrita, les meves dues cares eren decididament genuïnes: quan vaig abandonar tota restricció i em vaig enfonsar en la vergonya, no era pas menys jo mateix que quan treballava, a la vista de tothom, per fer avançar el coneixement o per alleujar la pena i el dolor.
[...]
em vaig anar acostant regularment a aquella veritat amb la descoberta parcial de la qual he estat condemnat a aquest terrible naufragi: que l'home no és realment una unitat, sinó una dualitat. Dic dualitat, perquè l'estadi del meu coneixement actual no va més enllà d'aquest punt. En vindran d'altres, uns altres que em superaran en la mateixa direcció, i m'atreveixo a predir que l'home serà finalment considerat i reconegut com un conglomerat de personalitats diferents, discrepants i independents. Jo, per la meva part, a causa de la naturalesa de la meva vida, he avançat infal·liblement en una direcció i només en una.
Perdidamente enamorados
La mayoría de los empleados del periódico hace años que trabajan allí. Se han casado contando con os ingresos que éste les proporciona, han tomado hipotcas gracias a este lugar, han creado familias sabiendo que el dinero financiaría la vida de sus hijos. Si este lugar se hunde, están arruinados. Durante todos estos años han vilipendiado al diario, pero ahora que amenaza con despedirlos, vuelven a estar perdidamente enamorados de él.Los imperfeccionistas, Tom Rachman.
-¿Estamos todos? -pregunta Oliver.
Durante un minuto, habla de forma improvisada, después se pone nervioso y coge una copia del informe confidencial sobre el periódico del consejo de administración de Ott. Mientras examina las páginas, va lanzando miradas suplicantes en dirección a Kathleen. Ésta aparta la vista. Él se aclara la garganta y encuentra por fin un pasaje relevante. Lo lee en voz alta, y añade:
-Esto es lo que ha decidido el consejo. -Se aclara nuevamente la garganta-. Lo siento mucho.
Los delfines
Es un hecho importante y conocido que las cosas no siempre son lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas -la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera-, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.
Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams.
Música, absurdidad y pureza
En otro aspecto, sucede lo mismo con la música. Si hay un arte privado de enseñanza es ése. Está demasiado próximo a las matemáticas para no haber tomado algo de su gratuidad. Ese juego del espíritu consigo mismo según leyes convenidas y medidas se despliga en el espacio sonoro que es el nuestro y por encima del cual las vibraciones se encuentran, no obstante, en un universo inhumano. No existe sensación más pura.El mito de Sísifo, Albert Camus.
Jaula de grillos
Aquel hotel estaba lleno de maníacos sexuales. Yo era problamente la persona más normal de todo el edificio, lo que les dará una idea aproximada de la jaula de grillos que era aquelloEl guardián entre el centeno, J. D. Salinger.
El hermano hombre
El oso: Yo he visto más de una vez hombres como éste trepar alegremente por la montaña y andar entre nieve, en los días más duros del invierno… ¿Por qué lo harán?El bosque animado, Wenceslao Fernández Flórez.
El conejo flaco: Yo lo sé, y vosotros lo sabríais también, si conocieseis su vida. En verdad os digo que no hay alimaña del monte más digna de compasión que los hombres de la ciudad. La ciudad tiene la inquietud ansiosa de un eterno acecho, en el que cada uno es pieza y es cazador. La ciudad es un ruido incesante: prisa, tumulto, voracidad, enloquecimiento. El raudal humano en las calles es como el tropel de animales que huyen de un bosque incendiado. El aire está podrido; el sol, enfermo; el agua, envenenada. Los pájaros tienen cárcel; las flores también. Unos arbolillos anémicos salen en sus tiestos a las aceras, como paralíticos en sus coches de mano, y se retiran antes de medianoche. Es una existencia de pesadilla. La ciudad es un corral de hombres. Y algunos hombres huyen —como yo he huido— de ese corral, aunque por poco tiempo. Sienten como nosotros la necesidad de reintegrarse a la tierra madre, tan bella; de huir de lo artificioso, de respirar el aire ancho y libre de las cumbres; de correr por el bosque o entre los picachos; de beber de bruces el agua del regato, tan fresca y limpia, que llena el alma de emoción, como si bebiésemos, de una vena de la tierra, sangre del puro y generoso corazón de la tierra. Gozan, como nosotros gozamos, este sencillo e insuperable sentimiento de la naturaleza no adulterada. Después vuelven tristemente a su corral inmundo. Son como nosotros mismos. Éste que ahí está, ignorante de que decidimos su suerte, no es el hombre feroz, enemigo nuestro. Es… el hermano hombre, que salió como nosotros de la tierra y que como nosotros la ama. Respetemos la vida del hermano.
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